Aún hay familias viviendo en carpas, de allegados o en albergues, por lo que no tienen un hogar que ofrecerle a sus hijos cuando lleguen de su jornada escolar. Dicen que se les ha prometido más de lo que han recibido, y necesitan ver para creer.
Aún hay familias viviendo en carpas, de allegados o en albergues, por lo que no tienen un hogar que ofrecerle a sus hijos cuando lleguen de su jornada escolar. Dicen que se les ha prometido más de lo que han recibido, y necesitan ver para creer.